Tras dejar atrás un año político atravesado por la disputa electoral y una agenda interna de alta intensidad, el presidente, Javier Milei, comenzó a ordenar los próximos pasos de su política exterior. El esquema para 2026 incluye una nueva exposición en el Foro Económico Mundial de Davos, una reunión bilateral con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el fortalecimiento de una alianza internacional de líderes afines a su ideario.

El mandatario ya confirmó que participará de la edición 2026 del encuentro que se realiza cada enero en la ciudad suiza y que congrega a referentes del poder político, económico y académico a nivel global. El foro se desarrollará entre el 19 y el 23 de enero y marcará la tercera presencia de Milei en ese ámbito desde que llegó a la Presidencia.

En Davos, el jefe del Estado argentino volverá a insistir con sus cuestionamientos a lo que define como la “agenda woke” y a plantear una defensa sin matices del liberalismo, tanto en el plano económico como en el cultural. En el entorno presidencial consideran que ese escenario resulta clave para amplificar su mensaje en el exterior y reforzar su posicionamiento frente a inversores y actores internacionales.

La edición 2026 del Foro Económico Mundial tendrá como consigna “Un espíritu de diálogo”. De acuerdo con los organizadores, la agenda estará estructurada en torno de cinco grandes desafíos globales y hará hincapié en la cooperación entre los sectores público y privado, con la participación de múltiples actores.

En paralelo, Milei trabaja en la concreción de una nueva cumbre con Trump, con el foco puesto en el acuerdo comercial entre ambos países. El entendimiento busca incrementar el intercambio bilateral y acelerar la llegada de inversiones estadounidenses a la Argentina.

Fuentes de la Casa Rosada indicaron que el objetivo es intensificar las negociaciones y los encuentros técnicos con la administración estadounidense para comenzar a poner en marcha el convenio. Precisaron, además, que su aplicación será gradual y por etapas, dentro de un marco general pensado para ir dialogando y ajustando los distintos aspectos del acuerdo.

Javier Milei confirmó que está construyendo un bloque regional para “plantarse frente al socialismo”

Otro eje central de la agenda internacional del Presidente es la construcción de un espacio político que reúna a mandatarios y referentes de derecha de la región, con la intención de hacer contrapeso a los gobiernos y movimientos socialistas que hoy tienen presencia en varios países de América latina.

La idea de Milei es convocar a una cumbre que reúna a más de una decena de dirigentes, que podría realizarse este mismo año en Buenos Aires. El objetivo es consolidar una alianza con proyección regional y capacidad de influencia frente a los escenarios políticos de países como Cuba, Nicaragua y Venezuela.

En ese esquema también se inscribe la intención de disputar liderazgo frente a gobiernos democráticos como el de Luiz Inácio “Lula” da Silva, en Brasil, o el de Gustavo Petro, en Colombia, a los que el Presidente ubica en las antípodas de su visión ideológica.

"Pesadilla del socialismo"

“El continente parece haber empezado a salir de la pesadilla del socialismo del siglo XXI. La gente está empezando a notar que es una farsa, que detrás de una pátina buenista hay un relato engañoso para que un grupo de forajidos tome el poder y empobrezca a la población. En todos los lugares donde se aplicó fue un fracaso”, afirmó Milei.

En un adelanto de una entrevista concedida a CNN en Español, el Presidente añadió: “No le pusimos un nombre, pero ya existe un bloque de 10 países con los que venimos trabajando. Estamos intentando construir un espacio para plantarnos frente al cáncer del ‘socialismo del siglo XXI’ o de los woke, incluso antes de sus versiones más extremas”.

Por ahora, en el Gobierno dan por descontado que Milei será la figura central de ese armado, que podría incluir a dirigentes como José Antonio Kast (Chile), Santiago Peña (Paraguay), Rodrigo Paz (Bolivia), Daniel Noboa (Ecuador), José Jeri (Perú) y Nayib Bukele (El Salvador). La estrategia contempla que el bloque mantenga un alineamiento político y estratégico con Estados Unidos.